miércoles, 17 de diciembre de 2014

El instante

¿Dónde estarán los siglos, dónde el sueño
de espadas que los tártaros soñaron,
dónde los fuertes muros que allanaron,
dónde el Árbol de Adán y el otro Leño?

El presente está solo. La memoria
erige el tiempo. Sucesión y engaño
es la rutina del reloj. El año
no es menos vano que la vana historia.

Entre el alba y la noche hay un abismo
de agonías, de luces, de cuidados;
el rostro que se mira en los gastados
espejos de la noche no es el mismo.

El hoy fugaz es tenue y es eterno;
otro Cielo no esperes, ni otro Infierno.

JORGE LUIS BORGES, El otro, el mismo (1964)

viernes, 12 de diciembre de 2014

Gato

Vienen y nadie sabe de dónde vienen.
Vienen de la tristeza oscura de los látigos
que en una noche negra azotaron la selva
y dejaron sin sangre para siempre a la luna.
Vienen de aquella sangre,
vienen de aquella selva,
vienen de la lujuria de una médula tierna
que al llegar a los hombres dulcemente se evade.

E
l fondo de sus ojos tiene pájaros muertos
y en las garras dormidas peces acribillados.

Vienen y nadie sabe de dónde vienen...
Vienen... 

JOSÉ LUIS HIDALGO, Los animales (1945)

domingo, 30 de noviembre de 2014

[El puñetazo universal / Soliloquio de Ismael]

¿Quién no es esclavo, decídmelo? Bueno, entonces, por más que haya viejos capitanes que me den órdenes, por más que me aticen puñetazos y guantazos, tengo la satisfacción de saber que está bien; que todo el mundo, de un modo u otro, recibe algo parecido, tanto desde un punto de vista físico como metafísico; de esta manera, el puñetazo universal pasa de unos a otros, y todos los hombres deberían frotarse la espalda mutuamente y quedar contentos.

Herman Melville, Moby Dick

Traducción de Maylee Yábar-Dávila

sábado, 22 de noviembre de 2014

El vuelo del tiempo

Vivimos en un mundo tan vertiginoso que a veces creemos que ya pasó lo que aún no ha sucedido.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

[Dolor y amor]

Wer den Schmerz flieht, will nicht mehr Lieben.
Quien huye del dolor, no quiere ya amar más.
Novalis
(Traducción de Antonio Pau)

viernes, 31 de octubre de 2014

Niños o griegos

Hay que ser un griego de los de la antigüedad para comprender ciertas cosas. Griego o, en su defecto, niño. Y si no somos ni lo uno ni lo otro, nuestra comprensión será pobre. Eso es, al menos, lo que sostiene el narrador de Asklepios, el singular relato de Miguel Espinosa que hunde sus raíces en aquel espíritu griego, igual que lo hiciera el desdichado Hölderlin con su deslumbrante Hiperión. En nuestra época, doblegada por la desmesura más banal, resulta cada vez más improbable la más mínima manifestación del espíritu. De la misma manera, tampoco es raro ver cómo a los niños se les sustrae el inagotable manantial de la infancia. Hoy día, cuando el tiempo huye desbocado y la edad no impone fronteras, la niñez se vuelve añeja y confusa; y, aún más grave, quizás pasa sin dejar huella. Hoy día nada parece arraigar en nuestro espíritu, todo revolotea a nuestro alrededor como una mariposa. Nada parece tener sustancia; y todo se vuelve, más que líquido, gaseoso. Las emociones no arraigan, las experiencias no marcan, la vida se disuelve en la pura exterioridad y la inmediatez parece gobernarlo todo. Tan solo el dolor parece capaz, de vez en cuando, de uncirnos a nosotros mismos y al presente, huidizo presente que arde sin dejar pavesas de nostalgia… Nostalgia que, si amarga unas veces, nos devuelve otras la dicha de lo vivido.

jueves, 23 de octubre de 2014

[Lo absoluto en el instante]

El tiempo sólo puede anularse viviendo el instante íntegramente, abandonándose a sus encantos. Se realiza así el eterno presente: el sentimiento de la presencia eterna de las cosas. El tiempo, el devenir, a partir de entonces nos son indiferentes. El eterno presente es existencia, pues sólo durante esta experiencia radical la existencia adquiere evidencia y positividad. Arrancado a la sucesión de los instantes, el presente es producción de ser, superación del vacío. Dichosos los que pueden vivir en el instante, sentir el presente constantemente, atentos únicamente a la beatitud del momento y al arrobamiento que procura la presencia íntegra de las cosas... Y el amor ¿no alcanza lo absoluto del instante? ¿No sobrepasa la temporalidad? Quienes no aman con un abandono espontáneo son frenados por su tristeza y su angustia, pero también por su incapacidad de superar la temporalidad. ¿No ha llegado ya la hora de declararle la guerra al tiempo, nuestro enemigo común?

E. M. Cioran, En las cimas de la desesperación
[Traducción de Rafael Panizo]

jueves, 9 de octubre de 2014

miércoles, 1 de octubre de 2014

La sabiduría del zorro

El capítulo XXI me parece uno de los más memorables de El principito, la imperecedera obra del aviador Saint-Exupéry. En él se narra el encuentro entre el principito y un zorro sabio que le enseña lo que necesita aprender y, a los lectores, lo que no debemos olvidar. Esas páginas son un compendio de cuantos valores enriquecen la vida y la redimen de la pura y mecánica repetición, a la vez que se recalca en ellas la importancia de los lazos que establecemos con las cosas, los animales y las personas, ya que sólo nos sentimos cerca de algo cuando deja de sernos ajeno. Sencilla filosofía, y tan profunda.

(Josep Pla clasificaba así sus relaciones: amigos, conocidos y saludados. Él lo tenía claro, pero hoy, en los tiempos del inasible internet, todo parece más difuso.)

Pero volvamos al zorro. Cuando insinúa al principito que le “domestique”, que establezca lazos con él para llegar así a ser amigos, el principito se escuda en que no tiene tiempo, que tiene prisa por conocer muchas cosas y por descubrir muchos amigos... El zorro, que no se da por vencido, desgrana su teoría del conocer: no conocemos, le dice, sino aquello que hemos domesticado. Y añade gozosamente: “Si quieres un amigo, ¡domestícame!”. A partir de ahí, el zorro derrama su sabiduría, consciente, pese a todo, de que el lenguaje es fuente de malentendidos; una sabiduría que permite descubrir lo diferente en lo semejante, y sortear la monótona y cruel repetición de los días y los hechos que con harta frecuencia nos condena al terrible tædium vitæ. Al despedirse, el zorro le ofrece al principito una última enseñanza, una enseñanza que nos alerta acerca de cuanto nos rodea: “Lo esencial es invisible a los ojos”. Qué duda cabe. Empezando por el aire que respiramos.

lunes, 29 de septiembre de 2014

[Creer o no creer]

CELESTINA. Extremo es creer a todos y yerro no creer a ninguno.

Fernando de Rojas, La Celestina. Comedia o tragicomedia de Calisto y Melibea

sábado, 20 de septiembre de 2014

Tedio preautumnal

El verano, con sus rayos de luz y de fuego, agoniza. Este año fue benévolo y llevadero en este Madrid de veranos infernales. Y ya asoma por el horizonte el otoño, con las primeras lluvias y los cielos grises y los ateridos pensamientos. Un otoño que es heraldo del crudo invierno de luces lúgubres y de fríos descarnados. Algo tiene de narcótico el otoño que invita al ensueño, al tedio y a la melancolía. Algo que aturde y lleva al quietismo del espíritu. Aun sin llegar, anímicamente el otoño ya está aquí. Y son estos días previos los más extraños, por contraste con los luminosos días que quedan atrás. Según avance el otoño, nos acostumbraremos a la creciente oscuridad, qué remedio. Somos animales de costumbres, y a las sorpresas les sucede siempre la rutina, como si los ojos dejaran de ver de tanto que han visto. Sí, también este otoño que viene, y que tan perplejo me deja, será pasto de la costumbre y de la rutina, como si hubiera sido viejo desde siempre.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

[Estáis en la muerte –dice Montaigne– mientras estáis en la vida]

Hay páginas que valen por cien, o por cien mil. Como ésta, en la que Montaigne engarza, frase a frase, lúcidos pensamientos que igual sirven para pacificar temores que para ayudarnos a aceptar lo inevitable o agradecer lo vivido. Sabias palabras que exigen dedicación y entrega si queremos convertirlas en savia de nuestra vida, ya que, incluso si nos seducen, las palabras no siempre logran atravesar los poros de nuestro ser, quedándose en meras palabras para siempre.

No sabemos dónde nos espera la muerte; esperémosla en cualquier lugar. La premeditación de la muerte es premeditación de la libertad. El que aprende a morir, aprende a no servir. El saber morir nos libera de toda atadura y coacción. No existe mal alguno en la vida para aquel que ha comprendido que no es un mal la pérdida de la vida. [...]

Todo cuanto vivís se lo robáis a la vida, es a expensas suya. La continua obra de vuestra vida es la construcción de la muerte. Estáis en la muerte mientras estáis en la vida; pues estáis después de la muerte cuando ya no estáis en vida.

O si preferís: estáis muertos después de la vida; mas durante la vida estáis muriendo y la muerte afecta mucho más duramente al moribundo que al muerto, y más viva y esencialmente.

Michel de Montaigne, “De cómo filosofar es aprender a morir”, Ensayos completos
[Almudena Montojo, trad.]

sábado, 6 de septiembre de 2014

Casas de Templanza

La imaginación suele ser traicionera. Nos empuja a soñar con paraísos que la realidad refuta. Paraísos y, también, infiernos. Pero, traicionera o no, la imaginación es muy libre de seguir su curso. Somos nosotros quienes, llegado el momento, debemos pararle los pies; nosotros somos quienes tenemos que mantener a raya los sueños paradisíacos (o las terroríficas pesadillas) que nos ofrece. Somos nosotros. Aunque lo cierto es que bastan unas sencillas palabras para que la imaginación se dispare, y trepe más allá de toda sensatez, y se interne por vericuetos imposibles, y nos envuelva en una nebulosa de incerteza.

Hoy, al posar mis ojos sobre esta expresión: “Casas de Templanza”, mi imaginación se ha echado a volar, y mi veta estoica ha concebido un entorno de sosegada y felicísima armonía, de gozosa paz y dicha suprema. ¡Casas de Templanza! Semejante denominación da para mucho soñar, seguro que sí; y para huir de las tales, seguro que también, que no otra cosa desearían aquellos vagos y maleantes, proxenetas, mendigos profesionales, toxicómanos habituales, maltratadores de animales, árboles, plantas o cosas, etc., a quienes se aplicara, como medida de seguridad, la Ley de vagos y maleantes, de 4 de agosto de 1933, cuyo art. 4.3, capítulo II, reza así: Aislamiento curativo en Casas de Templanza por tiempo absolutamente indeterminado.

Aislamiento curativo, tiempo absolutamente indeterminado: Casas de Templanza, ¿quién sueña con vosotras?

martes, 2 de septiembre de 2014

[Melancolizarse]

Si deseas algo de propia comodidad y no lo puedes alcanzar, te melancolizas y llenas de amargura.

Miguel de Molinos, Guía espiritual

miércoles, 27 de agosto de 2014

Traduttore, traditore

Conocida es la sentencia dictada por Benedetto Croce: traduttore, traditore. Sin duda peca de exagerado el filósofo italiano, ya que las lenguas son muy suyas y, a veces, el traductor, a fuer de leal, acaba siendo traidor. Por otra parte, y por poner las cosas en su sitio, conviene no olvidar que si leemos a Dostoievski, y no es en ruso, no leemos a Dostoievski sino su reflejo (uno entre muchos) en otra lengua. Y eso es muy de agradecer. Me imagino que para los autores traducidos a otras lenguas será una singular experiencia abrir un ejemplar de su obra y no entender ni papa ni poder decir: yo he escrito esto, porque no es verdad, ya que lo que él ha escrito es lo otro.

Juan Ramón Jiménez vivió con creces esa experiencia, y hubiera podido vivir otra parecida, aunque de diferente signo, si hubiera visto que su ingenioso y travieso aforismo: Si te dan papel rayado, escribe de través. Sería travesura, se convertiría en epígrafe de la novela de Ray Bradbury Fahrenheit 451, y acabaría retraducido al español de esta guisa: Si os dan papel pautado, escribid por el otro lado. Dejando aparte el ampuloso pareado, no le faltarían motivos al andaluz universal para sentirse traicionado. De todos modos, lo verdaderamente sorprendente es que las dos retraducciones que conozco (Plaza & Janés y Minotauro) son –¡oh maravilla!– idénticas.

martes, 19 de agosto de 2014

[El corazón en paz]

Procure conservar el corazón en paz; no le desasosiegue ningún suceso de este mundo; mire que todo se ha de acabar.

SAN JUAN DE LA CRUZ, Dichos, 153

jueves, 14 de agosto de 2014

Habitar el presente

Al medirnos con nuestros sueños, ¿quién no queda rebajado en su realidad? Aunque falaz, lo soñado es poderoso y, a su lado, lo real parece desoladoramente pobre.

El anhelo de utopía vive de irrealidades; por el contrario, habitar el presente nos empuja a lidiar con la realidad, tan tozuda, pero tan compleja, que incluso cobija todos los sueños.

lunes, 11 de agosto de 2014

Paradojas

A los amantes de las paradojas les encanta escrutar todos los rincones de la vida. Y si unas veces afirman que el placer es un vicio, otras veces denuncian la pobre riqueza del avaro. Parece que les moviera el afán de debelar las apariencias y conciliar los contrarios. Acaso por eso miran a la cara y a la nuca al mismo tiempo.

Los amantes de las paradojas habitan en los extremos de sí mismos y de la realidad, como aquel poeta bohemio, Iván de Nogales, que declara en su tarjeta de visita:

AMANTE DE LOS HAMBRIENTOS RUSOS
Y HAMBRIENTO DEL AMOR DE LAS RUSAS

(La singular tarjeta figura en la exposición que la Biblioteca Nacional dedica a “Pessoa en España”. No hay pérdida: a la izquierda, según se entra, está la susodicha.)

jueves, 7 de agosto de 2014

[La verdadera desesperación]

Un desesperado desespera a propósito de algo. Esto es lo que parece a primera vista, pero sólo a primera vista, pues en seguida se muestra la verdadera desesperación, o la desesperación en su verdadera figura. Mientras el hombre desesperaba de algo, lo que propiamente hacía no era otra cosa que desesperar de sí mismo, y lo que ahora quiere es deshacerse de sí mismo.

KIERKEGAARD, La enfermedad mortal

martes, 5 de agosto de 2014

Ion o la inspiración poética

En el diálogo platónico Ion, Sócrates charla con el renombrado rapsoda de ese nombre, un incansable viajero que devana su vida recitando los poemas homéricos por toda Grecia. Llegado un momento, el filósofo aventura que los poetas no son otra cosa que intérpretes de los dioses, y que de estos les viene la inspiración. Ríos de tinta han corrido a cuenta de esta idea. La reprobemos o no, ¿qué poeta, preso en las arduas sequedades del espíritu, no desearía que algún dios se apiadara de él y le susurrase versos? Pero, ay, los dioses del Olimpo han muerto (y también otros, y otros morirán), y al poeta hodierno no le queda sino forjar su palabra a solas con la soledad, en la fragua del tiempo y del silencio.

jueves, 31 de julio de 2014

[Entontecido por la esperanza…]

Vivimos en todo momento esperando algo mejor que lo que tenemos, y frecuentemente a la vez con nostalgia arrepentida de lo pasado. En cambio, el presente lo tomamos solamente como algo provisional y no lo consideramos otra cosa que el camino hacia alguna meta. Por ello, cuando miran hacia atrás desde el final, los más encuentran que han vivido toda su vida interinamente, y se asombran de ver que lo que dejaron pasar sin darle importancia y sin disfrutarlo era precisamente su vida, precisamente aquello en cuya expectativa vivían. Y así, la trayectoria vital del hombre consiste, por regla general, en que, entontecido por la esperanza, va bailando hasta caer en brazos de la muerte.

SCHOPENHAUER, El arte de insultar [Paralipomena, § 145]
Traducción de Javier Fernández Retenaga y José Mardomingo

lunes, 28 de julio de 2014

El desierto

¡Qué gran imagen para expresar la aridez de la vida!

Cruzamos el desierto cuando el dolor nos atraviesa; sentimos la acuciante sed cuando el agua viva huye de nuestra vida; tocamos la ardiente arena cuando vivimos en ascuas; respiramos la quemazón del aire cuando le falta aliento a nuestra vida...

En esos momentos, pasamos por la vida como quien cruza el desierto.

viernes, 25 de julio de 2014

[Nunca sentir…]

Nunca sentir alguna tribulación, ni sufrir alguna fatiga de corazón o de cuerpo, no es de esta tierra, sino del estado de la eterna holganza. Por eso no estimes haber hallado verdadera paz si no sintieres alguna pesadumbre.

Ni ya es todo bueno si no tienes algún adversario, ni está la perfección en que todo te suceda según tu querer.

KEMPIS, Imitación de Cristo, XXIX
Traducción de fray Luis de Granada

miércoles, 23 de julio de 2014

Prosemas [IV]

“Felices los felices”, proclama el mistagogo. Felices de toda felicidad, hasta el tuétano felices, y por siempre jamás.

Harto dichosa —y fatal— aquella felicidad que ciega a los seres como sol de justicia, o les aturde con perenne runrún; menesterosa felicidad la de quienes son felices por serlo.

Pero entre los pliegues de la engañosa felicidad, una sombra, o una duda, anuncia la verdadera senda hacia uno mismo.

¡Ay de los felices!

lunes, 21 de julio de 2014

“Conócete a ti mismo”

Además de ardua tarea, seguir el mandato oracular puede resultar peligroso. Sobre todo si, a fuerza de conocerse, acaba uno siendo enemigo de sí mismo.

sábado, 19 de julio de 2014

De paremiología

Para desdeñar los refranes sobran razones. Pero ¿quién no se sintió aludido alguna vez por esa filosofía de baratillo que refleja todas las contradicciones en que abunda la realidad? ¿Cómo no sentirse aludido, por ejemplo, por la belleza poética, y aun cinegética, del refrán que así reza: Donde menos se espera, salta la liebre? ¿Existe acaso quien nunca se viera asaltado por liebre inesperada en ignoto lugar? Portadora de buen o mal augurio, esa liebre se erige en símbolo de nuestro devenir.

sábado, 12 de julio de 2014

Prosemas (III)

De madrugada, lluvia torrencial. El día amaneció envuelto en una extraña luz amarillenta.

La lluvia hechiza y sume al alma en la suave melancolía, como si acariciáramos el lomo del tiempo.

Salvo que nos empape sin remisión, la lluvia suena a música. Y, además, limpia la mirada y estimula los recuerdos, dejándonos al borde de cualquier emoción inesperada.

En un singular poema, Francis Ponge radiografió a la lluvia que veía caer en un patio, lluvia que se ofrecía bajo aspectos muy diversos. Un poema en prosa, inexorablemente descriptivo; en prosa, como la lluvia que cae. Aunque, pensándolo bien, ¿qué mejor poema que la lluvia misma?

sábado, 5 de julio de 2014

Desafío a la razón

Cuando lo posible huye de nuestro horizonte, no es extraño que nos obcequemos en alcanzar lo imposible. Semejante desafío a la razón tiene un precio.

No conforme con volar, Ícaro desafía al Sol. Y el Sol le vence.

jueves, 26 de junio de 2014

La alegría

A veces nos invade la alegría, nos sobrecoge. Inesperada y grata, sorprende nuestro ánimo. Tanto, que a veces da cierto pudor (sí, pudor: ese sentimiento hoy leproso) dejarse llevar por la alegría por consideración a quién sabe qué supersticiones.

Viviendo ensimismado, espiando el propio dolor como quien escruta una cueva, la alegría se nos vuelve un don extraño, extraño e íntimo. Al que habita en la lóbrega tristeza siempre le resulta algo disonante la alegría, algo Stravinski, algo restallante; sobre todo la alegría que desborda, la que anega. El alma triste sólo disfruta de la alegría morosamente, con sigilo, como quien vela un secreto.

Y aunque toda la tristeza del mundo no impida que brote la alegría, no por ello es capaz la alegría de redimir la tristeza. Lo mismo que hay una alegría triste, hay una tristeza alegre. Y quien las probó, lo sabe.

martes, 24 de junio de 2014

Prosemas [II]

Somos tiempo, tiempo vencido por los días, sumiso tiempo cansado. Las huellas de ese tiempo delatan lo que es ido, aquello que nunca volverá. (En los arrabales de la noche perecen jirones de vida y, mientras, huérfanas esperanzas ensayan alivios.) Somos tiempo, náufragos en el dolor de la derrota, centinelas al acecho de no se sabe qué. Somos tiempo, tiempo derramado cada día, tiempo herido, presagio cruel de todos los olvidos.

sábado, 21 de junio de 2014

¿Asesinos suicidas o suicidas asesinos?

Decía Camus que el único problema filosófico verdaderamente serio era el suicidio. “Juzgar si la vida vale o no vale la pena vivirla —afirmaba— es responder a la pregunta fundamental de la filosofía.” Eso decía Camus, aunque quizás a los suicidas la filosofía les traiga al fresco. Recientemente, o no tanto, ha aparecido un nuevo, o no tan nuevo, tipo de suicida: el asesino suicida o, para ser más exactos, el protosuicida asesino.

De vez en cuando nos sorprende la noticia de que, tras cometer un crimen, el autor acabó suicidándose, lo que da pie a pensar si la decisión de acabar con su vida favoreció la pulsión asesina, en plena confusión de efectos y causas. Quien sucumbe a tales tinieblas no solo es peligroso para sí mismo sino para los demás.  ¿Será cierto, acaso, lo que sostiene el lugar común y que se achaca a un personaje de Dostoievski: si Dios no existe, todo está permitido?

miércoles, 11 de junio de 2014

Prosemas [I]

El miedo ahuyenta los sueños. Aciagos son los días si el tiempo no tiene alas o si una soga ciñe cuanto somos y cuanto fuimos. El miedo erige sombras con pérfido rigor. ¿Dónde nos ocultaremos? ¿Qué ardua sentencia nos condenará al silencio? Terco silencio donde se desangran las palabras.

lunes, 9 de junio de 2014

¿Una moral acomodaticia?

Lo que para unos es pecado, para otros no lo es; y lo que para unos es delito, para otros no lo es. Cada quien se mide por el rasero de aquello en lo que cree. Por eso, tan sólo una moral cortada a nuestra medida nos permitiría vivir sin contradicción entre lo que creemos y lo que hacemos. Nuestras creencias, en cierto sentido, nos preceden, no están hechas a nuestra imagen y semejanza, razón por la que no siempre  somos leales con ellas. ¡Qué llevadera resultaría una moral absolutamente privada y que, al mismo tiempo, aceptaran los demás! Esa moral, cómo dudarlo, ahuyentaría los escrúpulos de conciencia: ni nos sentiríamos culpables, ni lo seríamos ante nadie. Pero esa moral, tan anacrónica y feudal, nunca podría ser la de todos: sería exclusiva de los calígulas, que la impondrían a sangre y fuego a los demás. 

viernes, 6 de junio de 2014

Escribir sin emoción

“Es inútil escribir sin emoción”, dictamina Cioran en sus Cuadernos. A pesar de lo inútil, qué difícil es, pese a todo, escribir sin emoción, escribir como un forense de las palabras o un verdugo de las ideas. Y, sin embargo, cuando la emoción nos sobrepasa, quién sabe cuánta cursilería sobrenada en nuestra palabras.

viernes, 30 de mayo de 2014

Una frase de Ana Frank

De vez en cuando recuerdo una frase memorable del Diario de Ana Frank: “Frente a todo, y contra todo, aún nos queda la esperanza”. Ahora, esa frase, puede parecer cruel, vista la suerte que corrió la muchacha. Pero seguro que a ella le ayudó mientras vivía, aunque al final el destino aniquilara pronto esa esperanza. Y es que la esperanza no impide que se cumpla el propio destino (inasible palabra; tan inasible como la esperanza); pero si no lo impide, acaso ayude a sobrellevar la existencia, quitando gravedad a las horas y desarmando a los días.

jueves, 29 de mayo de 2014

Dolor

¿Hay algo más personal e intrasferible que el propio dolor? Por lo que al dolor respecta somos una isla. Y nos falta imaginación para sopesar el dolor ajeno, ya que nuestra experiencia no basta. Lo queramos o no, el dolor nos desiguala.

sábado, 24 de mayo de 2014

Verdades terribles

“¡Esto no puede ser verdad!” Así se queja nuestro escepticismo ante las verdades más terribles, las que nos hacen dudar de que nos suceda a nosotros lo que nos está sucediendo. Queja inútil, pues lo que ante nuestros ojos parece mentira, no por ello es menos verdadero. 

miércoles, 21 de mayo de 2014

Caza de palabras

No siempre se tiene algo que decir; lo mejor, en tales casos, sería callarse. Pero, a veces, incluso sin tener nada que decir, sentimos la urgencia de decir algo, deslavazado y triste. Nos internamos entonces en una selva de palabras, ajenos a lo que nos espera. Avanzamos como ciegos, tanteando un vacío que quizás alumbre alguna página memorable entre muchas tediosas. Hozamos en ese vacío buscando palabras, y las ensartamos en el hilo de la sintaxis para que expresen su sentir. Aunque no tengamos nada que decir, lo cierto es que a veces acabamos diciendo algo, y quizás fuera mejor no decir nada. Quién pudiera escribir como quien respira, emitiendo palabras y dejando que el sonido y el sentido de una nos lleve a otra, y ésta a otra, y esta otra a la siguiente, y así sucesivamente, sin solución de continuidad… A poco que ahondemos en nuestro vacío, y sin invocar automatismo alguno, las palabras pugnan por nacer… Basta con asomarnos al vacío para que el vacío se pueble de palabras, palabras que esperan su hora, silenciosas, como el arpa del poema.

sábado, 17 de mayo de 2014