miércoles, 27 de agosto de 2014

Traduttore, traditore

Conocida es la sentencia dictada por Benedetto Croce: traduttore, traditore. Sin duda peca de exagerado el filósofo italiano, ya que las lenguas son muy suyas y, a veces, el traductor, a fuer de leal, acaba siendo traidor. Por otra parte, y por poner las cosas en su sitio, conviene no olvidar que si leemos a Dostoievski, y no es en ruso, no leemos a Dostoievski sino su reflejo (uno entre muchos) en otra lengua. Y eso es muy de agradecer. Me imagino que para los autores traducidos a otras lenguas será una singular experiencia abrir un ejemplar de su obra y no entender ni papa ni poder decir: yo he escrito esto, porque no es verdad, ya que lo que él ha escrito es lo otro.

Juan Ramón Jiménez vivió con creces esa experiencia, y hubiera podido vivir otra parecida, aunque de diferente signo, si hubiera visto que su ingenioso y travieso aforismo: Si te dan papel rayado, escribe de través. Sería travesura, se convertiría en epígrafe de la novela de Ray Bradbury Fahrenheit 451, y acabaría retraducido al español de esta guisa: Si os dan papel pautado, escribid por el otro lado. Dejando aparte el ampuloso pareado, no le faltarían motivos al andaluz universal para sentirse traicionado. De todos modos, lo verdaderamente sorprendente es que las dos retraducciones que conozco (Plaza & Janés y Minotauro) son –¡oh maravilla!– idénticas.

martes, 19 de agosto de 2014

[El corazón en paz]

Procure conservar el corazón en paz; no le desasosiegue ningún suceso de este mundo; mire que todo se ha de acabar.

SAN JUAN DE LA CRUZ, Dichos, 153

jueves, 14 de agosto de 2014

Habitar el presente

Al medirnos con nuestros sueños, ¿quién no queda rebajado en su realidad? Aunque falaz, lo soñado es poderoso y, a su lado, lo real parece desoladoramente pobre.

El anhelo de utopía vive de irrealidades; por el contrario, habitar el presente nos empuja a lidiar con la realidad, tan tozuda, pero tan compleja, que incluso cobija todos los sueños.

lunes, 11 de agosto de 2014

Paradojas

A los amantes de las paradojas les encanta escrutar todos los rincones de la vida. Y si unas veces afirman que el placer es un vicio, otras veces denuncian la pobre riqueza del avaro. Parece que les moviera el afán de debelar las apariencias y conciliar los contrarios. Acaso por eso miran a la cara y a la nuca al mismo tiempo.

Los amantes de las paradojas habitan en los extremos de sí mismos y de la realidad, como aquel poeta bohemio, Iván de Nogales, que declara en su tarjeta de visita:

AMANTE DE LOS HAMBRIENTOS RUSOS
Y HAMBRIENTO DEL AMOR DE LAS RUSAS

(La singular tarjeta figura en la exposición que la Biblioteca Nacional dedica a “Pessoa en España”. No hay pérdida: a la izquierda, según se entra, está la susodicha.)

jueves, 7 de agosto de 2014

[La verdadera desesperación]

Un desesperado desespera a propósito de algo. Esto es lo que parece a primera vista, pero sólo a primera vista, pues en seguida se muestra la verdadera desesperación, o la desesperación en su verdadera figura. Mientras el hombre desesperaba de algo, lo que propiamente hacía no era otra cosa que desesperar de sí mismo, y lo que ahora quiere es deshacerse de sí mismo.

KIERKEGAARD, La enfermedad mortal

martes, 5 de agosto de 2014

Ion o la inspiración poética

En el diálogo platónico Ion, Sócrates charla con el renombrado rapsoda de ese nombre, un incansable viajero que devana su vida recitando los poemas homéricos por toda Grecia. Llegado un momento, el filósofo aventura que los poetas no son otra cosa que intérpretes de los dioses, y que de estos les viene la inspiración. Ríos de tinta han corrido a cuenta de esta idea. La reprobemos o no, ¿qué poeta, preso en las arduas sequedades del espíritu, no desearía que algún dios se apiadara de él y le susurrase versos? Pero, ay, los dioses del Olimpo han muerto (y también otros, y otros morirán), y al poeta hodierno no le queda sino forjar su palabra a solas con la soledad, en la fragua del tiempo y del silencio.