viernes, 30 de mayo de 2014

Una frase de Ana Frank

De vez en cuando recuerdo una frase memorable del Diario de Ana Frank: “Frente a todo, y contra todo, aún nos queda la esperanza”. Ahora, esa frase, puede parecer cruel, vista la suerte que corrió la muchacha. Pero seguro que a ella le ayudó mientras vivía, aunque al final el destino aniquilara pronto esa esperanza. Y es que la esperanza no impide que se cumpla el propio destino (inasible palabra; tan inasible como la esperanza); pero si no lo impide, acaso ayude a sobrellevar la existencia, quitando gravedad a las horas y desarmando a los días.

jueves, 29 de mayo de 2014

Dolor

¿Hay algo más personal e intrasferible que el propio dolor? Por lo que al dolor respecta somos una isla. Y nos falta imaginación para sopesar el dolor ajeno, ya que nuestra experiencia no basta. Lo queramos o no, el dolor nos desiguala.

sábado, 24 de mayo de 2014

Verdades terribles

“¡Esto no puede ser verdad!” Así se queja nuestro escepticismo ante las verdades más terribles, las que nos hacen dudar de que nos suceda a nosotros lo que nos está sucediendo. Queja inútil, pues lo que ante nuestros ojos parece mentira, no por ello es menos verdadero. 

miércoles, 21 de mayo de 2014

Caza de palabras

No siempre se tiene algo que decir; lo mejor, en tales casos, sería callarse. Pero, a veces, incluso sin tener nada que decir, sentimos la urgencia de decir algo, deslavazado y triste. Nos internamos entonces en una selva de palabras, ajenos a lo que nos espera. Avanzamos como ciegos, tanteando un vacío que quizás alumbre alguna página memorable entre muchas tediosas. Hozamos en ese vacío buscando palabras, y las ensartamos en el hilo de la sintaxis para que expresen su sentir. Aunque no tengamos nada que decir, lo cierto es que a veces acabamos diciendo algo, y quizás fuera mejor no decir nada. Quién pudiera escribir como quien respira, emitiendo palabras y dejando que el sonido y el sentido de una nos lleve a otra, y ésta a otra, y esta otra a la siguiente, y así sucesivamente, sin solución de continuidad… A poco que ahondemos en nuestro vacío, y sin invocar automatismo alguno, las palabras pugnan por nacer… Basta con asomarnos al vacío para que el vacío se pueble de palabras, palabras que esperan su hora, silenciosas, como el arpa del poema.

sábado, 17 de mayo de 2014